martes, 21 de mayo de 2019

Poemas de Pura López Colomé

Selección de poemas de Pura López Colomé



"Señora"
Ha pasado demasiado tiempo. Y no es que quiera ponerme a recordar porque sí aquellos días entrecomilladamente dorados. Aunque uno se crea merecedor del privilegio, la memoria se va escapando gota a gota. Los sentimientos se reconstruyen solos. Me querías de un modo tan perfecto; tan igual tu trato a tu olor, a tus brazos, a las excursiones por mi fisionomía cuando el sueño iba ganando o me hacía el dormido para que delinearas el perfil con una catarata de expresión que caía desde tus ojos, sólo Dios sabe dónde nacía, y formaba un delta entre tus manos de pintor. Me alzabas el pelo por la nuca para comprobar, como el primer día, que todo crece hacia la luz. En este regusto por constatar que sí, la nariz, los ojos, su color, la manera de mirar, la frente, la conformación del cráneo, me dabas a entender mucho de quien sabe en lo cierto no dudando. Yo, en cambio, palpé tu muerte un día, jugué con ella al exigir que se me diera eso también. Mi atención se detuvo en la imagen de un cuerpo abandonado en una barca, a la orilla del río. Mira, mira, te dije, hacia allá vas tú fluyendo, eres idéntica. En tu propia agua de sal se reflejaba la superficie de aquel río, su fresco líquido inmortal. Una vez soltadas las amarras, no supe arrepentirme, mucho menos consolarte.

"Agua"
1
Ha comenzado a nevar.
Copos, agua que hiere
de golpe.
Se posan candentes
sobre mis temores.
No resbalan.
Se han clavado como espinas
de una corona de oro.
Como raíces.

2

Cuántos pies han pasado por aquí
sin hollar gozo y contemplación,
un mismo tiempo:

Cuesta arriba, 
alcancé a ver los despojos del narciso.
Todo era azul.
Alenté:
no el avance, ni la cima helada
ni la calidez del cielo.
Sólo el oleaje
sin celda o libertad,
sólo el oleaje.

3
Tu población de fuego
me vio volver,
sus seres en constante movimiento,
su mensaje.
Todo se sentía disuelto
en una capa densa,
el mar aquel.

Noté que comenzaba a replegarse.
Alargué el brazo.
Mis dedos anhelaban mojarse apenas,
como en una pila antigua, 
bautismal.

4. Mar abierto

Ese mar hizo de mí
una madreperla consagrada,
una vasija llena de algo que se va
o simplemente se evapora
a ritmo propio.
Flor aguamarina,
olorosa a sal
y húmedos abrazos
entre una vida y otra,
sin orillas.

5. Mar adentro
Te vi a lo lejos, desde muy lejos,
pero no yacías en la barca,
el horizonte.
Caminabas, escondiendo
algún destino.
Tu expresión
me era inconfundible.
Tu manto de azafrán,
una urna viva.
Creí que me llamabas.
Pasé los dedos por tu piel
deseando guardarla
en la memoria.
Entre la niebla,
tus párpados temblaron
al sentirme.
Y yo también.

La rosa de los mundos giró
hasta secarse.
Ni una lágrima en sus pliegues.
En su centro fresco,
tu ojo espeluznante,
lleno, por primera vez,
de una ternura incontenible.
Acababas de morir,
aurora,
en la noche
de mi cuerpo

"Quién eres, qué"
a Barrie Cooke, el más abstracto de los
figurativos
...En este mundo camimanos
sobre el techo del infierno,
contemplando las flores...
Issa
1. El demonio
Despliega sus alas
sin orlas
sin vuelo
al caminar
al azar
al borde de unos setos
que jamás se han percibido
olido
mucho menos
cultivado,
silvestres, casi;
al descubrir
entre su fuego,
no en aquello
que Ilusión resguarda,
que en esta vida
esta única
hay que gozar,
dejarse colmar,
bañar de júbilo
y más júbilo
hasta verlo líquido;
hay que nunca
zaherir
a quien se ama
con igual candencia,
igual flama que llama
a que esas aguas
suelten
el primer hervor
ese único.
Y es tan difícil

2. Belleza, una verdad

Y se las ingenia uno
para ubicuo ser
ante umbrales

umbras

certidumbres, reciedumbres, costumbres
abiertas
a la vista.

Por ejemplo,
el decoro, las finezas,
semejantes sutilezas
en absoluto innecesarias
cual palabras que definen
el sonido del amor,

apófisis mastoides.

hueso que vibra
en catarata
cantata
del todo desasida
desencadenada
de sí misma
desbocada

del jilguero.

Por ejemplo,
lo que el hado
en virtud de otra persona
logra en uno.
Mucho más consuelo
que el dolor
o su plural:
el incurable
alivio.

3. Marca de nacimiento

Un toque del pulgar,
la luz y la distancia solas.

Un deslizamiento de las palmas:
el universo intuido
insospechado.

Sus líneas,
senderos
de Fortuna
desprovistos
de Futuro.
Y dicen, y hablan
por los tímpanos:
un paisaje en abundancia,
un ansia de buscar
un agotamiento que, de pronto,
se asome entre colinas
y revele
ese jardín
de huella en huella.

4. Ángulo multiplicado e invisible

Acaso los sueños.

Desde un fondo
color vino,
color ebria soledad,
desde sus penas fluviales
y sus vados,
emerge un ser humano
femenino y tan mortal,
tan de antemano.

Facciones.
Rasgos propios
de las lenguas
o el color.

Ocres contra blancos,
cabelleras contra pieles,
peso de la carne
contra lo ligero
de una historia personal,
intrascendente;
acuarelas que arrasan,
lágrimas sin sal.

Y aún así,
aquella historia
querría reblandecerse
al óleo;
ser cuerpo herido
en la entretela
que rasgue y elucide
este subsuelo,
este paraíso.

"Un día más, un día menos"
Cuando en las yemas tiembla la solitaria crónica,
haber recorrido ya lo recorrible,
con ganas de presentir
el punto final del viaje
en el alivio de un día menos;
o al revés,
cuando llevo cargando el hueco
como una losa a mis espaldas,
grabado en ella un poema que no es mío,
donde se habla de un transcurso
en letras de oro y de molde:
son ellas las que oprimen,
las que aprietan,
las que escaldan,
dejan sin gusto,
despojan y se posan,
como el polvo,
cerca.
Averiguo ya por qué
no cabe sustancia suculenta
en este dolor neutro,
sin tema, sin concepto,
sin siquiera.
Entonces me resisto,
tengo cara para (sin vergüenza)
dar la cara (sin valor)
a este mundo, 
y con qué cara (sin modestia)
me atrevo a desearlo.

Es ahí y así (aunque sea)
donde quiero (aunque sea)
para ofender
y para ofenderme
sobre todo
un día más.

*

Al filo de un cuchillo
que no se corta el músculo
que se propone, se impone,
se dispone a partir en dos,
a enterrarse hondo.
Sin permitirme ir
de un lado al otro,
sin presionar y sacar sangre.

Este ser que se mira
con todo y todo en el acero
que amenaza,
con rumbo a su derrumbe,
a su posteridad,
incógnito entre esferas,
incoloro entre confines,
al filo agudo del tiempo,
un mero cabello
fácil de partir
y arrojar
sin miramientos.

"Ondas opacas"
La mirada
de la sombra
fija.
La mirada
fija
de la sombra.
Clavada en la barrera,
toda pupila.
Ni rastros de silueta,
contornos, guiños.
Espacio del que nunca
se ha surgido,
oscuro huerto
de surcos tan
bien delineados,
a perfecta distancia
unos de otros.
Curvilíneos, ondulantes,
como si a caricias amorosas
estuvieran respondiendo.

Dardo puesto
en la sombra.
Ése eres para mí.

Roncabas.
Yo sufría los estragos,
deliraba. 
Tu yo, mi tú,
inapresable saltamontes,
dueño, amo y señor del mismo huerto,
de aquí para allá, mutando, emigrando
de osario a manantial,
pernoctando manzano,
amaneciendo durazno,
vagabundeando;
a ratos, útero; a ratos, vestigio:
será que perdió el juicio,
será el sereno.

De vuelto a la vigilia, 
por los lagrimales te salían cocodrilos,
caimanes, lagartos de distintas clases,
iguanas, lagartijas, cuijas.

Bajo el doblez de las sábanas,
en el frescor de sabanas,
víboras, serpientes, culebras,
que acababan de llegar por sus atajos.

La sombra mía, mientras tanto,
continuaba su conversación con lo demás.
Y tú, alerta.

Soy un portón de hojas abatibles.
Acércate. Pasa por mí.
Terminará tu sufrimiento.
Te volverás planta trepadora,
abeto enorme, siempreviva ideal,
todo natural, divino.

Y aquí viene lo mejor:
tu dialogar será de nueva especie.
¿Mal color que denota falta de salud?
¿Engaño que connota mala intención?
Despídete de los diccionarios,
únete a los invisibles
a quienes no interesa
el qué dirán,
los perplejos,
asistentes espontáneos e ignorantes,
ganadores de embrollos,
brújulas, rifles de juguete,
amor libre, palabras necias,
lo extramuros,
lo baldío.

Sombra, ánima a hurtadillas,
cada vez que se disipa
la niebla de una duda.

Sombra de sombra.

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